Economía Doméstica

Ahorrar dinero incluso con una hipoteca

la hipoteca es un gran peso para las economias familiaresDicen que en cuanto contratas una hipoteca con una entidad bancaria no sólo te has casado con el banco y es él el dueño de tu vivienda, sino que también supone el fin de tu vida social, porque ya no vas a poder gastar en nada que no sea el hacer frente a las cuotas mensuales.

¿Se puede ahorrar?

Como todo en esta vida, el hecho de poder ahorrar incluso teniendo una hipoteca depende de muchos factores. Principalmente, de los ingresos que uno tiene y del porcentaje de esos ingresos le dedica al pago de la hipoteca. Así, teniendo un buen sueldo y destinando un 30% al pago de la vivienda, que se supone que es el porcentaje adecuado para sostenerse, uno puede vivir holgadamente y encima ahorrar un buen dinero para el futuro. La única pega que tiene este argumento es que, por desgracia, no muchos pueden contar que tienen un buen sueldo hoy en día en este país.

El problema del precio de los pisos

El principal problema con el que se encuentran las familias de hoy en día, sobre todo las jóvenes, para ahorrar aún pagando la cuota mensual de la hipoteca, es que, no sólo no tienen unos ingresos altos, sino que el precio de los pisos está por las nubes. Esto provoca que las familias no puedan destinar sólo el 30% de sus ingresos a la hipoteca, sino que deben poner generalmente más de la mitad. Así, queda poco ingreso para mantener a los miembros de la familia comiendo caliente cada día y casi nada para ahorrar.

Malabarismos

Es por esto que las familias deben hacer malabarismos para guardar algún montante con lo que les queda después del pago de la hipoteca. Así, el más utilizado por los ciudadanos de a pie es lo que se conoce como ‘apretarse el cinturón’. Esto se consigue a costa de perder muchas otras cosas, entre ellas, la vida social. Salir a tomar algo con amigos es un gasto evitable que suele ser el primero de la lista de recortes de la nevera.

Foto: Eisenhans – Fotolia

Afrontar un embargo

los impagos pueden generar embargos de nominas o ingresosEl aumento de la morosidad y la falta de crédito de muchas familias han motivado que la cifra de embargo se haya disparado en España.

Hipoteca en peligro

El incremento de la amenaza de embargos en España ha motivado que varios propietarios se encuentren ante una situación de desamparo en la que prima la confusión y la falta de asesoramiento. Entre las principales causas del impago que pone en peligro la vivienda se encuentra la falta de empleo. Aunque las necesidades básicas de las familias están generalmente cubiertas por las ayudas gubernamentales y de los servicios sociales, las entidades públicas no pueden hacer frente al pago de las hipotecas al que tienen que enfrentarse multitud de familias. Por este motivo, el parque de pisos sin pagar y con pocas perspectivas de liquidez no deja de aumentar.

Seguros hipotecarios

Aun en esta situación de desamparo, cada caso tiene sus particularidades y conviene estudiarlas para conocer los recursos legales de los que dispone el propietario. Existen algunas hipotecas que disponen de seguros de protección.

En caso de que el titular del crédito se quede sin trabajo, determinados tipos de préstamo incluyen este supuesto para mantener los pagos. Es posible renegociar las condiciones o solicitar un periodo de carencia durante el cual sólo se pagarán los intereses del préstamo. Este paréntesis parcial en los pagos puede alargarse hasta dos años y aligerar considerablemente los cargos familiares a final de mes. En caso de que la entidad financiera no acceda a renegociar las condiciones del préstamo, es posible que al propietario le compense cambiar de banco. Aun teniendo en cuenta los gastos en concepto de cancelación y apertura de un nuevo crédito, la inversión podría compensar a la larga si las nuevas condiciones de la hipoteca son mucho más ventajosas. En todo caso, y como último recurso antes del embargo, queda la vía de la venta. Vender el piso o casa para saldar la hipoteca no siempre es garantía de limpiar el historial de deudas con el banco, pero puede ser la opción más rentable para el propietario.

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